Antes era el tipo de chica que se acostaba a leer horas en la cama, soñando con ser una Cenicienta, una Bella, una Julieta. La Cenicienta de alguien, de quien fuera, que me quisiera tal y como era. Que escribiera cosas en la ciudad por mi, que luchara a capa y espada para protegerme, que muriera por mi si fuera preciso. Que fuera un romántico, un rebelde, que fuera mío para siempre. Pero sabía que era casi imposible, que eso solo les sucedía o a las lindas, o a las que tenía suerte y ¿para que mentir? 
ni soy guapa ni tengo suerte.