SI ESTUBIMOS EN LA BUENAS , EN LAS MALAS MUCHO MÁS



































Me acuerdo cuando me lo dio. Estaba frente a mí ofreciéndomela con el brazo extendido. Lo mire a los ojos por un segundo vi en un mínimo reflejo a la hinchada saltando. Era roja, toda roja. En ese momento sentí un magnetismo y la agarre. Lentamente su mano abrió como dándome permiso para llevármela. Nunca voy a olvidar ese primer movimiento donde mi mano derecha atravesó el interior de la camiseta hasta llegar a la abertura de la manga. Fue como si una corriente sanguina a trescientos grados pase desde la uña de mis dedos hasta la redondez de mis hombros haciéndome que cada uno de los pelos de mi brazo se sientan como alfileres hirviendo. Recuerdo q en ese momento al diablo se la dibujo un sonrisa, sabía que ya no había vuelta atrás, yo me había dado cuenta que tampoco; entonces en un segundo movimiento introduje mi mano izquierda y luego mi cabeza. Fue una sensación única inolvidable sentí al infierno mismo, mi corazón latía tan fuerte que me asustaba y me producía placer al mismo tiempo, adrenalina pura, la tela cálida de la remera se deslizaba como un mimo para mi frente y mi nariz. Sabía que me había metido en algo que nunca más iba a salir, sabía que me había hecho de INDEPENDIENTE Ψ.