Hoy les voy a contar un poco mi forma de ser, la terrible facilidad que tengo yo para perder. Pierdo la ropa y pierdo apuestas, en pocas copas pierdo lo que llevo a cuestas, pierdo vergüenza cuando estoy con mis amigos; cuando canto pierdo el hilo de lo que debo cantar, perdí el pudor, perdí mil noches frente al mar. Perdí alegria, y a la ves perdi inocencia. Perdí tiempo y dinero; perdí el fuego; perdi el cielo ; perdí el vuelo ; perdí el arte de soñar, algunas noches pierdo un recuerdo, pierdo la cuenta ya de todo lo que pierdo. Pierdo la voz de la conciencia entonces quedo hablando sola; me pierdo de polo a polo en encontrar alguien con quien poder reir, poder llorar. Pero una noche, de esas que creí perdidas, jugando a las escondidas con el amor me encontré y así fue que me robaron algo valioso, estoy agonizando y le quiero pedir por dios que usted busque por mí al hombre que me robó de una mirada mi sensible corazón. No puedo ir yo porque perdí su dirección.